Una medida que hace toser a los vapers… y también a los profesionales
Si utilizas un cigarrillo electrónico para mantenerte alejado del tabaco, una decisión de la Unión Europea podría ponerlo todo en cuestión. Bruselas está estudiando introducir un impuesto sobre los líquidos para vapear, contengan o no nicotina. Oficialmente, esta medida pretende armonizar la fiscalidad en toda la UE, pero para muchos agentes del sector esconde otra realidad: empujar a los ex fumadores de nuevo hacia el tabaco tradicional, que está fuertemente gravado.

🧾 Un impuesto europeo normalizado: ¿de qué estamos hablando exactamente?
La Comisión Europea quiere introducir un impuesto mínimo de 0,10 euros por ml para los líquidos que contengan nicotina y de 0,03 euros por ml para los líquidos sin nicotina. Para el consumidor medio, esto podría suponer un aumento significativo del precio de las botellas, a veces hasta un 25% más en determinados productos.
Pero este impuesto no surge de la nada: varios países como Alemania, Italia, Estonia y Finlandiaya aplicanimpuestos similares. El objetivo declarado de Bruselas es sencillo: acabar con las diferencias de precios entre los Estados miembros. A primera vista, es una medida de armonización fiscal. En realidad, es una bomba para los usuarios y los pequeños minoristas.
🚬 Vapotero o fumador: ¿una elección sanitaria o fiscal?
Numerosos estudios han demostrado que los cigarrillos electrónicos son mucho menos nocivos que los cigarrillos tradicionales. No contienen alquitrán, monóxido de carbono ni las miles de sustancias cancerígenas que genera la combustión del tabaco.
Y sin embargo… al querer gravar los líquidos para vapear al mismo nivel que los productos del tabaco, la UE está difuminando las fronteras entre un producto para dejar de fumar y un producto letal.
➡️ Para los profesionales del sector, está claro:
«Quieren que la gente vuelva a fumar, donde el Estado recupera el 80% en impuestos.
Este grito de alarma no procede de un grupo de presión, sino de distribuidores, minoristas y antiguos fumadores, todos ellos convencidos de que esta decisión sería contraproducente para la salud pública.
🏪 Profesionales del vapeo en primera línea
En las tiendas especializadas, la preocupación es palpable. El vapeo es un mercado joven y frágil, dirigido a menudo por empresarios independientes. Unos precios más altos podrían acabar con el atractivo de los cigarrillos electrónicos, que son una de las formas más eficaces de dejar de fumar.

👤 Testimonio de un minorista :
«A fuerza de gravar los líquidos, vamos a acabar con gente que volverá a la tienda de la esquina a comprar su paquete de cigarrillos. Y será el SNS quien pague la factura.
El mensaje es claro: la fiscalidad no debe ir en detrimento de la salud pública.
🔍 Lógica incoherente para los ex fumadores
Imagina la situación: dejaste de fumar hace dos años. Has cambiado tus Marlboro por una botella de e-líquido de 5 euros. Y mañana, debido a este impuesto, tienes que pagar 2 ó 3 euros más por el mismo producto.
¿El resultado?
- O reduces tu consumo (y te arriesgas a una recaída);
- O vuelves al tabaco, que ha vuelto a ser económicamente competitivo;
- O cambias a productos no conformes comprados en Internet o en el mercado negro.
Ninguna de estas opciones es buena. Todas son contrarias a las políticas de salud pública promovidas por la OMS o las autoridades nacionales.
💡 El verdadero problema: la falta de distinción entre usos
Elcigarrillo electrónico es una herramienta. No te libera al 100%, pero ha permitido a millones de personas dejar de fumar, a menudo tras repetidos fracasos. Tratarlo como un producto de conveniencia o de ocio a efectos fiscales equivale a negar su papel a la hora de ayudar a la gente a dejar de fumar.
Algunos países, como el Reino Unido, han comprendido este matiz: allí, el vapeo está integrado en los programas para dejar de fumar. En Francia, la situación sigue siendo totalmente confusa… y la UE parece empeñada en normalizar el error.
💸 Lo que oculta la fiscalidad: una justificación presupuestaria
El razonamiento que subyace a esta decisión es brutal:
El tabaco aporta mucho dinero al Estado.
Cada paquete de cigarrillos vendido aporta el 80% del precio final a las arcas públicas.
En comparación, el vapeo aporta muy poco, y a veces nada en absoluto en los países donde no hay impuestos. Así que, en lugar de compensar esta pérdida con medidas de salud pública o prevención, la UE opta por la vía más sencilla: hacer pagar a los usuarios de vapeo.
⚠️ Un arma de doble filo para los gobiernos
Pero al querer gravar demasiado, la Unión Europea corre un gran riesgo político y sanitario:
- Existe el riesgo de que los usuarios se alejen del vapeo, a pesar de que es un 95% menos nocivo que los cigarrillos.
- Los ingresos fiscales del tabaco nunca compensarán los costes de las enfermedades relacionadas con el tabaquismo, como el cáncer, los accidentes cerebrovasculares y las enfermedades pulmonares.
- La imagen de la UE en términos de salud pública se verá debilitada, aunque se posicione como protectora.
✅ ¿Qué se puede hacer para evitar una catástrofe sanitaria?
- Diferenciar la fiscalidad según la función del producto: un líquido destinado a la abstinencia no debe gravarse como un producto recreativo.
- Regula la calidad de los líquidos en lugar de su precio.
- Trabaja con los profesionales sanitarios, los estanqueros y los usuarios para definir una política coherente.
- Pon en marcha campañas de información para evitar la confusión entre vapear y fumar.
🔚 En conclusión: ¿proteger la salud o maximizar los ingresos?
Gravar el líquido de los cigarrillos electrónicos es una opción política muy responsable. Al optar por gravar una herramienta de reducción de riesgos, la Unión Europea corre el riesgo de comprometer años de esfuerzos en la lucha contra el tabaco.
Los ex fumadores se merecen algo mejor. Merecen una política sanitaria coherente basada en la ciencia, no en consideraciones fiscales a corto plazo.
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